Mi condición de bipolar me divide en varios tipos de mujeres, ninguna de ellas casta. Lo puta es una condición que traspasa fronteras y personalidades. No la niego, al contrario, la abrazo, le tengo cariño y la defiendo.
Si tuviese que contar algo de mí, comenzaría diciendo que, a los 42 años, ya he tenido 4 maridos. Uno propio y 3 ajenos. Todos ellos rotos o descompuestos. Sólo el último es quien funciona bien. Lo triste es que es el que más he amado y el que menos me ha querido.
No estoy reclamando, solo expongo un hecho: amo a uno que no me ama, y en realidad, para mí no ha sido algo totalmente malo. Solo he tenido que aprender a tragar lágrimas, gemidos, semen y uno que otro "te quiero" a deshora o a des-lugar.
¿Qué es lo especial en él?
Podría estar horas intentando describir lo perfecto de sus imperfecciones. Podría hablar, por ejemplo, de cada manchita amarilla dentro de su iris verde o de la forma en que sus ojos parecen captar la luz de un modo diferente al resto del mundo. Podría contarles el modo en que sus labios se curvan en una media sonrisa que me trastorna o de la destreza de sus dedos jugueteando mientras los hunde y los saca de mí. Podría hablar de su voz profunda de alfa o de ese olor mezcla de perfume, hombre y sexo.
Creo que si tuviese que definir a Mauricio en una palabra, esa palabra, sin duda alguna, sería pasión. La pasión es tan parte de la vida de Mauricio como la bondad. Una bondad que traspasa el límite de lo común y eso es lo que más me gusta. Mauro es todo, menos "común".
¿Por qué estoy aquí, hablándoles de un hombre y de una relación que a nadie le importa? Simple, porque sé que mi experiencia no es única. Somos muchas a las que llaman zorras, perras, putas, maracas... amantes. Como si ser una "amante" fuese una profesión bien pagada pero poco moral, poco legal, poco cristiana. Y no... ser amante para mí es partir mi corazón siete días por semana, es cuidar una relación que no es la mía, es dejar de lado instintos básicos: pertenencia, egoísmo y celos...
Simplemente, porque no me pertenece y no reclamaré jamás aquello que nunca ha sido mío.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario